137
Fa (F)
¡Qué me importan del mundo las penas
Y doblada tener la cerviz!
¡Qué me importa sufrir en cadenas,
Si me espera una patria feliz!
Resignado, tranquilo y dichoso,
De la aurora me encuentra la luz.
Porque sé que Jesús bondadoso
Sufrió más por su pueblo en la cruz.
Y del preso las horas se ahuyentan
En gratísimo y blando solaz,
Con la Biblia mis males se ausentan
De la dicha me encuentro capaz.
¡Libro Santo! mi estancia ilumina;
¡Nunca, nunca te apartes de mí!
Aprendiendo tu bella doctrina,
No hay males ni penas aquí.
¡Evangelio sublime, adorado!
¡Bello pacto de amor sin igual!
Quiero siempre tenerte a mi lado;
Y mirarte cual puro fanal.
Aunque está moribundo y rendido.
El que acude con fe al Salvador,
En cualquier circunstancia es oído
Y aceptado con férvido amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario